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VALOR DE SEPTIEMBRE: LA AMISTAD

VALOR DE SEPTIEMBRE: LA AMISTAD

ESTRATEGIA PEDAGÓGICA PARA MEJORAR EL CLIMA ESCOLAR Y PROMOVER LA SANA CONVIVENCIA:  VALORES EN ACCIÓN

El valor de la Amistad

La Amistad es un valor universal, difícilmente podemos sobrevivir en soledad y aislamiento. El hombre es un ser de relación; una de las características más hermosas de las personas es la capacidad de comunicarnos y relacionarnos con los demás.

Las amistades suelen comenzar de improviso, y muchas veces sin buscarlas. En el camino de la vida vamos encontrándolas, y todo comienza porque alguien “nos cae bien”. Comienza por la simpatía y el agrado que tienen cosas en común con nosotros; convicciones, sentimientos, gustos, aficiones, opiniones, ideas políticas, creencias, religión. Son algunas de las razones en común que pueden hacer que nos hagamos amigos de alguien.

Sentirse a gusto con una persona, conversar y compartir sentimientos es el principio de lo que llamamos Amistad. Con el tiempo y cultivando la amistad puede desarrollarse a profundidad y en extensión, mediante el trato, el conocimiento, el afecto mutuo que promueve esta relación.

Para que una amistad sea verdadera, no basta con caerse bien, hay que dar el paso definitivo: ayudarse desinteresadamente, sin esperar nada a cambio. No es amigo el que busca aprovecharse de otro, la amistad no es comercio de beneficios. El amigo de verdad es generoso, y da sus cualidades, su tiempo, sus posesiones, sus energías, sus saberes.

Ser amigo(a) de verdad no es fácil, pero vale la pena el esfuerzo. Es un gozo tener amigos de verdad; contar con ellos, estar con ellos, charlar, ayudarles o ser ayudado, disfrutar y alegrarse con ellos, aunque cueste, vale la pena el esfuerzo que requiere ser un amigo.

La Amistad es un tesoro, un regalo que se nos presenta para alegrarnos la vida y ayudarnos a sobrellevar los momentos difíciles. No podríamos ser totalmente felices sin amigos, sin alguien que nos contenga, nos escuche, que sea objetivo, que nos aconseje o nos preste su hombro en los momentos más amargos de nuestra existencia.

Empatía, complicidad, confianza, fidelidad, comprensión, respeto, sinceridad, reciprocidad, son las cualidades que necesariamente debe tener este vínculo para ser digno de llamarse Amistad.

Y la amistad, al igual que la relación de pareja, hay que cuidarla, nutrirla, para que no se desgaste y termine por esfumarse. Dicen que la verdadera amistad dura para toda la vida. Un amigo verdadero está presente en las buenas y en las malas, en los logros y en los fracasos, es quien te tiende la mano cuando todos los demás se olvidan de ti, quien te escucha, quien sufre con tus tristezas y se regocija cuando la vida te sonríe.

La verdadera Amistad es bastante difícil de encontrar en los tiempos que corren, y sobre todo difícil que perdure, pero si te lo propones y afinas todos tus sentidos, no dudes que tarde o temprano la encontrarás.

“La Amistad duplica nuestras alegrías y divide nuestras tristezas”.

La amistad es uno de los valores más importantes a desarrollar en la educación. Es un sentimiento de afecto puro y desinteresado, pero hay que enseñarles a reconocer a los verdaderos amigos y a mantener esas amistades.
Los niños deben aprender a ser y a reconocer buenos amigos. Nuestro niño puede ser un buen amigo si:
– se preocupa por los otros
– sabe compartir
– sabe poner límites
– se alegra por los logros de los demás
– ayuda a quienes lo necesitan.

Las buenas amistades no crecen en los árboles y por eso, esas pocas que se cultivan en la infancia con mucho afecto, duran para siempre.

 

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